El 1978 se detiene en el barrio de Usaquén

cuando las luces del centro empiezan a parpadear

como si el cielo hubiera perdido el pulso. Las

emisiones de radio cumbia desaparecen de los

altavoces del mercado, reemplazadas por un tono

de frecuencia baja que hace temblar los dientes.

En una habitación sin ventanas, Lucía pone el

primer video desde su teléfono: el maquillaje

perfecto, el vestido rojo, el cabello teñido de

rubio platino. Su nombre en pantalla: Cielo.

La cámara capta todo. El sudor en el cuello. El

latido del corazón contra el micrófono. No hay

diálogo. Solo el ruido del aire acondicionado y

el sonido de una cuerda de guitarra quebrándose

en el fondo. Esa noche, sus espectadores no son

ciudadanos. Son ojos invisibles. Un sistema que

graba emociones para predecir lealtades.

En la zona de las fábricas abandonadas, bajo el

puente de la Avenida Jiménez, dos hombres con

trajes oscuros revisan los datos: una mujer que

mira al vacío mientras dice "te amo" en cinco

idiomas distintos. Sus respuestas no son

sinceras. Son patrones de respuesta entrenados.

El estado ha convertido el amor en moneda de

guerra.

Lucía no lo sabe. Hasta que una semana después,

su hermana menor aparece en el baño con el pelo

cortado a tijeretazos, el rostro cubierto de

tatuajes de naranja y negro, murmurando palabras

en dialecto chocoano. Dice que vio a Lucía en

una transmisión en directo… pero ella nunca

estuvo en ese canal. Ni en ese lugar.

El sistema ya no responde a comandos. Comienza a

responder a emociones. Y Lucía, sin saberlo,

había activado una falla al llorar durante un

live en vivo. La tristeza fue registrada como

señal de traición.

Cuando llegan a buscarla, ya no hay nada. Solo

una silla vacía, el monitor apagado, y el sonido

de una cumbia antigua que repite una frase: no

me olvides.

La policía informa que fue una falla técnica. El

país no necesita más explicaciones. Los

registros se borran. Pero en el archivo

subterráneo de la Dirección de Inteligencia, una

última entrada permanece: "Cielo fue el punto de

ruptura. Corrompida por amor. Eliminada."

El mundo sigue girando. Pero ya no puede confiar

en lo que ve.